Crédito y Caución prevé que la inflación en los mercados avanzados, que está registrando tasas inusualmente altas en 2021, volverá a la normalidad en 2022.
El primer factor que justifica este pronóstico es la insostenibilidad del considerable aumento de los precios del petróleo, dada la presión de los países de la OPEP y de fuera de la OPEP para incrementar la producción. En concreto, los Emiratos Árabes Unidos han invertido significativamente en los últimos dos años para aumentar su capacidad de producción, con el objetivo de generar ingresos para su estrategia de diversificación económica. Sin embargo, actualmente, alrededor del 30% de esta capacidad se encuentra inactiva. Además, Irán está negociando un acuerdo con Estados Unidos que podría incluir un aumento de la producción petrolera iraní de un millón de barriles diarios, además de la liberación de los 200 millones de barriles que actualmente tiene almacenados. Por otro lado, los productores de petróleo de esquisto estadounidenses podrían reanudar el aumento progresivo de la producción.
Reapertura de la economía
En segundo lugar, con la reapertura de la economía, la disposición inicial de los consumidores a gastar provocó un aumento de los precios en restaurantes, hoteles, actividades de ocio y turismo, pero estos solo se mantendrán altos temporalmente.
En tercer lugar, el sector manufacturero sigue enfrentando limitaciones en la cadena de suministro. Los bienes necesarios para el proceso de producción o los productos comercializables tardan más en entregarse y son más caros. La preocupación por la seguridad de las entregas también ha provocado un cambio de proveedores y un aumento de los costos. Sin embargo, estas limitaciones se disiparán con el tiempo, aliviando la presión inflacionaria.
En un plano más fundamental, tampoco hay motivo para temer una inflación persistentemente alta. Si bien la globalización se ha ralentizado, y con ella las oportunidades de reducción de costes, los factores demográficos, en particular el envejecimiento de la población, siguen influyendo, incrementando el ahorro y ejerciendo presión sobre la demanda agregada y los precios.
Finalmente, a pesar de algunas limitaciones en los sectores que están reabriendo, la próxima retirada de las ayudas generará una oferta de mano de obra que ejercerá presión a la baja sobre los salarios.






